es un sustituto de la creencia en el alma
Este libro está dedicado a Aquel que sabe... "Los siglos son para él lo que los días para los mortales."
lunes, 20 de julio de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Juan Pablo II
Juan Pablo II
La auténtica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido.
Juan Pablo II
Si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra.
Henry Miller
Henry Miller
lunes, 13 de julio de 2009
"El infierno de los vivos no es algo que será, hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que
habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La
primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de el hasta el punto de no verlo
mas. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer
quién y qué en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio."
Italo Calvino, las ciudades invisibles
viernes, 10 de julio de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009

Poema Kubla Khan de Samuel Taylor Coleridge
EN Xanadú, Kubla Khanmandó que levantaran su cúpula señera:allí donde discurre Alfa, el río sagrado,por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,hacia una mar que el sol no alcanza nunca.Dos veces cinco millas de tierra muy ferazciñeron de altas torres y murallas:y había allí jardines con brillo de arroyuelos,donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,y bosques viejos como las colinascercando los rincones de verde soleado.
¡Oh sima de misterio, que se abríabajo la verde loma, cruzando entre los cedros!Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizadocomo el que frecuentara, bajo menguante luna,una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.Y del abismo hirviente y con fragoressin fin, cual si la tierra jadeara,hízose que brotara un agua caudalosa,entre cuyo manar veloz e intermitentese enlazaban fragmentos enormes, a manerade granizo o de mieses que el trillador separa:y en medio de las rocas danzantes, para siempre,lanzóse el sacro río.Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,siguió el sagrado río por valles y collados,hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,y hundióse con fragor en una mar sin vida:y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.
La sombra de la cúpula deliciosa flotabaencima de las ondas,y allí se oía aquel rumor mezcladodel agua y las cavernas.¡Oh, singular, maravillosa fábrica:sobre heladas cavernas la cúpula de sol!
Un día, en mis ensueños,una joven con un salterio aparecíallegaba de Abisinia esa doncellay pulsaba el salterio;cantando las montañas de Aboré.Si revivir lograra en mis entrañassu música y su canto,tal fuera mi delicia,que con la melodía potente y sostenidaalzaría en el aire aquella cúpula,la cúpula de sol y las cuevas de hielo.Y cuantos me escucharan las veríany todos clamarían: «¡Deteneos!¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!Tres círculos trazad en torno suyoy los ojos cerrad con miedo sacro,pues se nutrió con néctar de las floresy la leche probó del Paraíso».

Poema El Arpa Eólica de Samuel Taylor Coleridge
¡Mi Sara pensativa! Reclinada tu cabeza en mi brazo, es dulce estar junto a nuestra cabaña recubierta de jazmín y de mirto (los emblemas de la inocencia y del amor reunidos)y ver los montes rebosar la luzde la tarde, reunirse lentamente y mostrar el lucero refulgente como la sabiduría. ¡Qué hermoso el aroma del campo y qué callado el mundo! El murmullo del mar lejano nos habla del silencio.
Y esa humilde arpa -óyela- en su lejano estuche,acariciada por la simple brisa cual tímida doncella ante el amante es tan dulce reproche que me invita a repetir la falta. Ya sus cuerdas, suavemente tañidas, nos ofrecen oleadas de notas que recuerdan el embrujo sonoro que los elfos pronuncian por la tarde, cuando viajan con la brisa que llega de las hadas,donde la música ronda las flores salvajes como aves del paraíso¡flotando en su ala indómita, sin pausa!¡La vida dentro y fuera de nosotros, que anima el movimiento y es su alma, luz en sonido, sonido en la luz,ritmo en el pensamiento y alegría en todo! Cómo no amarlo todo en un mundo tan pleno, donde canta la brisa y el aire aquietado es música dormida en ese tácito instrumento.
Así, mi amor, mientras al mediodía paseo por las próximas colinas con ojos entornados y contemplo la danza de la luz como diamantes, medito sosegado en el sosiego; cruzan por mi cerebro, así indolente, pensamientos que él mismo no convoca y revuelos de ociosas fantasías diversas y salvajes cual tormentas que crecen y se agitan sobre el arpa.Y ¿no serán los seres animados arpas dispuestas de diverso modo que se hacen pensamiento cuando sopla, viva y vasta, una brisa intelectual, de cada una el alma, Dios de todas?Pero tus ojos serios me suponenun sereno reproche, amada, y esosborrosos pensamientos no rechazas y me haces caminar en humildad con Dios. ¡Hija del Cristo y de su estirpe! Con sagrada razón has despreciado conceptos de una mente aún corrupta, pompas que brillan, se levantan, rompen con el rumor de una filosofía vana, ¡pues nunca podré hablar sin culpa de Él, Incomprensible! Salvo cuando con temor y con fe interior alabo a aquel cuya piedad es salvación para mí, miserable, pecador e insensato. ¡Aquel que me dio paz y a ti y esta cabaña, amada mía!
¡Recibe en la frente este beso!Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un sueño mis días;¿Pero es acaso menos grave que la esperanza se acabe de noche o a pleno sol,con o sin una visión?Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente que castiga esta rompiente tengo en la palma apretada granos de arena dorada.¡Son pocos! Y en un momento se me escurren y yo siento surgir en mí este lamento:¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo retenerlos en mis dedos?¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera salvar uno de la marea!¿Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño?

Poema El Último Trato de Rabindranath Tagore
Una mañana iba yo por la pedregosa carretera,cuando espada en mano, llegó el Rey en su carroza.“¡Me vendo!”, grité. el Rey me cogió de la mano y me dijo:“Soy poderoso, puedo comprarte.” Pero de nada le valió su poderíoy se volvió sin mí en su carroza.
Las casas estaban cerradas en el sol del mediodíay yo vagaba por el callejón retorcidocuando un viejo cargado con un saco de oro me salió al encuentro.Dudó un momento, y me dijo: “Soy rico, puedo comprarte.”Una a una ponderó sus monedas. Pero yo le volví la espalda y me fui.
Anochecía y el seto del jardín estaba todo en flor.Una muchacha gentil apareció delante de mí, y me dijo:“Te compro con mi sonrisa.” Pero su sonrisa palidecióy se borró en sus lágrimas. Y se volvió sola otra vez a la sombra.
El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente.Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas.Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo:“Puedo comprarte con nada.” Desde que hice este trato jugando, soy libre.
¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo,divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota!Sonrío al verte jugar con este trocito de madera.Estoy ocupado haciendo cuentas,y me paso horas y horas sumando cifras.Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas:«¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ese!»
Niño, los bastones y las tortas de barroyano me divierten; he olvidado tu arte.Persigo entretenimientos costososy amontono oro y plata.Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras.Yo dedico mis fuerzas y mi tiempoa la conquista de cosas que nunca podré obtener.En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición,y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.

Poema Me Dijo Bajito: Amor Mío, Mírame En Los Ojos de Rabindranath Tagore
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos.“Le reñí, agria, y le dije: “Vete.” Pero no se fue.Se vino a mí y me cogía las manos… Yo le dije: “Déjame.”Pero no se fue.
Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco,me quedé mirándolo, y le dije: “¿No te da vergüenza?”Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí,y le dije: “¿Cómo te atreves, di?” Pero no le dio vergüenza.
Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: “¡Es en vano!”Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:“Por qué, por qué no vuelve?”
La espiral de Durero.En 1525, tres años antes de morir, el genial pintor renacentista y gran enamorado de las Matemáticas, Alberto Durero (1471-1528) publica la obra titulada "Instrucción sobre la medida con regla y compás de figuras planas y sólidas". Es un precioso libro en el que pretende enseñar a los artistas, pintores y matemáticos de la época diversos métodos para trazar diversas figuras geométricas. En esta obra Durero muestra cómo trazar con regla y compás algunos espirales y entre ellos uno que pasará a la historia con su nombre: "El Espiral de Durero" basado en la sección áurea, sin embargo, habría que recordar también que estuvo precedida tres siglos antes por los números de la sucesión; 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144..., de Fibonacci.
miércoles, 1 de julio de 2009
Recibió el rayo de la inteligencia en todos los colores del prisma, cambiantes al correr de los
milenios y apreciarlos según la moda. Su magnificiencia y su fuerza es el poderoso plumaje de
cisne de la fantasía, tejido por la Ciencia, impulsado por las "fuerzas elementales".

ENERGIAS SUTILES
Esperanza. Belleza. Verdad. Comprensión.
Ideales. Afecto. Empatía. Intuición. Visión interior.
Altruismo. Inspiración. Fé
Deepak Chopra
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El arte no puede enseñarse, como tampoco su comprensión. No obstante, quien nos introduce en
él quiere ganarse esa comprensión, no sólo guiándonos hasta el objeto, sino metiéndonos en él;
quiere hacer de un ex-traño un in-iniciado, pretensión ciertamente atrevida, porque tal vez debiera
uno darse por satisfecho no haciéndonos el arte accesible, sino haciéndonos accesibles al arte.
[WERNER HOFMAN]
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