Este libro está dedicado a Aquel que sabe... "Los siglos son para él lo que los días para los mortales."
miércoles, 28 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
E – mail: yolyggallo@hotmail.com
Datos personales
Nombre y apellidos: Yolanda García Gallo
Fecha y lugar de nacimiento: 16 de septiembre de 1971 en Avilés, Asturias
Nacionalidad: Española Edad: 38 años
NIF: 11 – 427 – 989 W NºSS: 33 – 10 – 14 – 53 – 41 – 68
Dirección: C/ Juan de Austria, nº 7, 1ºB, Castrillón, Asturias, CP: 33450
Tlf: 985 – 56 – 85 – 11 Móv: 699 – 13 – 15 – 04
FORMACION ACADEMICA
1990 – BUP, Instituto de Educación Secundaria de Salinas
1998 – FP 2, I – E – S “ Juan Antonio Suanzes ” de Avilés
INFORMATICA
Red Internet: Messenger, correo electrónico
Hoja de cálculo: Exccel
Maquetación y edición de textos: Word, Quark Express
Diseño gráfico, retoque digital y scaneado de imágenes: Corel Draw, PhotoShop
Diseño de planos y esquemas eléctricos: AutoCad, Circad
Diseño paramétrico para piezas: Inventor
Modelado gráfico de objetos para animación: 3D Max Studio
VOLUNTARIADO
Voluntariado y participación social
Formación básica intitucional y social
Intervención con inmigrantes y refugiados
Ocio y tiempo libre para personas con discapacidad
Apoyo a discapacitados en piscina
SALUD
Bienestar biopsicosocial
La salud de las mujeres: un análisis de género
Inteligencia emocional para la vida cotidiana
Autoestima y mujer
Alimentación saludable
Conociendo a Clara Campoamor
Datos personales
Nombre y apellidos: Yolanda García Gallo
Fecha y lugar de nacimiento: 16 de septiembre de 1971 en Avilés, Asturias
Nacionalidad: Española Edad: 38 años
NIF: 11 – 427 – 989 W NºSS: 33 – 10 – 14 – 53 – 41 – 68
Dirección: C/ Juan de Austria, nº 7, 1ºB, Castrillón, Asturias, CP: 33450
Tlf: 985 – 56 – 85 – 11 Móv: 699 – 13 – 15 – 04
FORMACION ACADEMICA
1990 – BUP, Instituto de Educación Secundaria de Salinas
1998 – FP 2, I – E – S “ Juan Antonio Suanzes ” de Avilés
INFORMATICA
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Hoja de cálculo: Exccel
Maquetación y edición de textos: Word, Quark Express
Diseño gráfico, retoque digital y scaneado de imágenes: Corel Draw, PhotoShop
Diseño de planos y esquemas eléctricos: AutoCad, Circad
Diseño paramétrico para piezas: Inventor
Modelado gráfico de objetos para animación: 3D Max Studio
VOLUNTARIADO
Voluntariado y participación social
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Intervención con inmigrantes y refugiados
Ocio y tiempo libre para personas con discapacidad
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La salud de las mujeres: un análisis de género
Inteligencia emocional para la vida cotidiana
Autoestima y mujer
Alimentación saludable
Conociendo a Clara Campoamor
miércoles, 21 de octubre de 2009
martes, 20 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
martes, 6 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
« La montaña mágica El derecho como metáfora
Published by Paulo Coelhoon September 16, 2009in Guerrero de la Luz.
Soy una persona que cree en el sistema judicial. A pesar de todos los inconvenientes, vemos –por ejemplo- a las Suprema Corte de los Estados Unidos condenando la tortura como técnica para interrogatorios, aunque el presidente del país, y su vice también, intentan justificarla mediante artimañas legales.
No obstante, esta creencia mía no la comparte mucha gente. Un amigo abogado me dijo que “el derecho no fue pensado para resolver problemas, sino para prolongarlos indefinidamente”. Apenas como ejercicio de imaginación, resolví aplicar su tesis para analizar el Génesis, el primer libro de la Biblia.
Si al inicio de los tiempos el derecho hubiera estado tan desarrollado como en nuestros días, todos nosotros aún nos encontraríamos en el Paraíso, mientras que Dios todavía estaría enfrentándose a recursos, apelaciones, cartas rogatorias, exhortos, medidas cautelares, etc., y seguiría explicando en inacabables audiencias su decisión de haber expulsado a Adán y a Eva del Paraíso apenas porque éstos transgredieron una ley arbitraria, sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del Bien y del Mal.
Si Él no quería que eso sucediese, ¿por qué puso el famoso árbol en mitad del jardín, en lugar de fuera de los muros del Paraíso? Si se llamara para defender a la pareja a un abogado con experiencia, éste podría apoyar sus argumentaciones en la “omisión administrativa”: no bastándole con plantar el árbol en un lugar inapropiado, Dios no puso carteles de advertencia en las cercanías, ni lo rodeó con ninguna valla, no adoptando, por lo tanto, los requisitos mínimos de seguridad, e incluso exponiendo al peligro a todos los que pasaban.
Otro abogado lo acusaría de “inducción al crimen”: empezó mostrando claramente a Adán y a Eva dónde se encontraba el árbol. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones de seres humanos habrían pasado por esta Tierra sin que nadie llegase a interesarse por el fruto prohibido –ya que debía encontrarse en el medio de un bosque lleno de árboles similares y, por lo tanto, no destacaría en absoluto.
Pero lo que cuenta el Génesis sucedió antes de que hubiera sistema judicial y, de esta manera, Dios tuvo una completa libertad de acción. Escribió una única ley, y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, sólo para poder inventar el Castigo. Sabía muy bien que Adán y Eva acabarían aburridos de tanta cosa perfecta y, más tarde o más temprano, pondrían a prueba Su paciencia. Se quedó allí esperando, porque también Él (Dios Todopoderoso) estaba aburrido con todo funcionando tan perfectamente: si Eva no hubiese probado la manzana, ¿qué habría ocurrido digno de interés durante los últimos cientos de miles de años?
Nada.
Cuando se violó la ley, Dios (Juez Todopoderoso) llegó incluso a simular una persecución, como si no conociese bien todos los escondrijos posibles. Con los ángeles viéndolo todo y pasándolo fenomenal con la bromita (la vida para ellos también debía ser muy aburrida, desde que Lucifer dejara el cielo) Él encuentra finalmente a Adán:
¿Dónde estás? – pregunta Dios, sabiendo perfectamente la respuesta, a pesar de lo cual no lo alerta de las posibles consecuencias de sus palabras. No dijo la famosa frase que tanto escuchamos en las películas: “Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra”.
-Escuché tus pasos en el jardín, tuve miedo y me escondí, porque estaba desnudo – respondió Adán, sin tener conciencia de que, desde el momento en que hizo esta afirmación, pasó a ser reo confeso de un crimen.
Listo. Mediante un truco bien sencillo, en el que aparenta no saber dónde se encontraba Adán después de su fuga, Dios consiguió lo que se proponía. Expulsó a la pareja, sus hijos acabaron pagando también por el crimen (como sucede hasta hoy con los hijos de los delincuentes) y el sistema judicial acabó siendo inventado: leyes, transgresión de las leyes, juicios y penas.
Published by Paulo Coelhoon September 16, 2009in Guerrero de la Luz.
Soy una persona que cree en el sistema judicial. A pesar de todos los inconvenientes, vemos –por ejemplo- a las Suprema Corte de los Estados Unidos condenando la tortura como técnica para interrogatorios, aunque el presidente del país, y su vice también, intentan justificarla mediante artimañas legales.
No obstante, esta creencia mía no la comparte mucha gente. Un amigo abogado me dijo que “el derecho no fue pensado para resolver problemas, sino para prolongarlos indefinidamente”. Apenas como ejercicio de imaginación, resolví aplicar su tesis para analizar el Génesis, el primer libro de la Biblia.
Si al inicio de los tiempos el derecho hubiera estado tan desarrollado como en nuestros días, todos nosotros aún nos encontraríamos en el Paraíso, mientras que Dios todavía estaría enfrentándose a recursos, apelaciones, cartas rogatorias, exhortos, medidas cautelares, etc., y seguiría explicando en inacabables audiencias su decisión de haber expulsado a Adán y a Eva del Paraíso apenas porque éstos transgredieron una ley arbitraria, sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del Bien y del Mal.
Si Él no quería que eso sucediese, ¿por qué puso el famoso árbol en mitad del jardín, en lugar de fuera de los muros del Paraíso? Si se llamara para defender a la pareja a un abogado con experiencia, éste podría apoyar sus argumentaciones en la “omisión administrativa”: no bastándole con plantar el árbol en un lugar inapropiado, Dios no puso carteles de advertencia en las cercanías, ni lo rodeó con ninguna valla, no adoptando, por lo tanto, los requisitos mínimos de seguridad, e incluso exponiendo al peligro a todos los que pasaban.
Otro abogado lo acusaría de “inducción al crimen”: empezó mostrando claramente a Adán y a Eva dónde se encontraba el árbol. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones de seres humanos habrían pasado por esta Tierra sin que nadie llegase a interesarse por el fruto prohibido –ya que debía encontrarse en el medio de un bosque lleno de árboles similares y, por lo tanto, no destacaría en absoluto.
Pero lo que cuenta el Génesis sucedió antes de que hubiera sistema judicial y, de esta manera, Dios tuvo una completa libertad de acción. Escribió una única ley, y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, sólo para poder inventar el Castigo. Sabía muy bien que Adán y Eva acabarían aburridos de tanta cosa perfecta y, más tarde o más temprano, pondrían a prueba Su paciencia. Se quedó allí esperando, porque también Él (Dios Todopoderoso) estaba aburrido con todo funcionando tan perfectamente: si Eva no hubiese probado la manzana, ¿qué habría ocurrido digno de interés durante los últimos cientos de miles de años?
Nada.
Cuando se violó la ley, Dios (Juez Todopoderoso) llegó incluso a simular una persecución, como si no conociese bien todos los escondrijos posibles. Con los ángeles viéndolo todo y pasándolo fenomenal con la bromita (la vida para ellos también debía ser muy aburrida, desde que Lucifer dejara el cielo) Él encuentra finalmente a Adán:
¿Dónde estás? – pregunta Dios, sabiendo perfectamente la respuesta, a pesar de lo cual no lo alerta de las posibles consecuencias de sus palabras. No dijo la famosa frase que tanto escuchamos en las películas: “Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra”.
-Escuché tus pasos en el jardín, tuve miedo y me escondí, porque estaba desnudo – respondió Adán, sin tener conciencia de que, desde el momento en que hizo esta afirmación, pasó a ser reo confeso de un crimen.
Listo. Mediante un truco bien sencillo, en el que aparenta no saber dónde se encontraba Adán después de su fuga, Dios consiguió lo que se proponía. Expulsó a la pareja, sus hijos acabaron pagando también por el crimen (como sucede hasta hoy con los hijos de los delincuentes) y el sistema judicial acabó siendo inventado: leyes, transgresión de las leyes, juicios y penas.
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