
La filosofía y el humor están estrechamente relacionados. El sentido en el sin sentido que caracteriza al chiste, es también la forma de las paradojas, aporías, y acertijos de que se nutre la Filosofía. Jugar con la polisemia, y las múltiples acepciones, el disparate, los enlaces arbitrarios de dos representaciones contrastantes, diversas, ajenas, todo lo que a la Filosofía le ocupa como alguna que otra clase de sofisma, equívoco o paralogismo, son descripciones de las técnicas del chiste.
La risa es un lenguaje, comunica nuestra personalidad, y es extraordinariamente expresiva. Cada risa tiene un ritmo, un nivel, un volumen y una duración particulares. Es uno de los lubricantes esenciales que permite prolongar las relaciones interpersonales. Mediante la risa aprendemos a vivir y a amar felizmente. Con la risa se fraguan y se perpetúan muchas amistades.
Si dos personas son incapaces de compartir la risa, será muy difícil compartir todo lo demás. La risa es el combustible de los amigos. La falta de humor en una relación es un signo inequívoco de que algo, en alguna parte, anda rematadamente mal.
La risa fomenta la supervivencia familiar en época de felicidad y de dificultades, de victoria y de derrota, de acuerdo y de desacuerdo. La risa estimula el amor y el sentimiento de pertenencia. Es una de las cosas que mantiene juntas a las parejas. Es otra forma de comunicación, pues el humor la facilita. Para los niños, la risa es tan importante como cualquier vitamina o mineral esencial para el organismo.
La mejor de las risas emana directamente del corazón. Una de las lecciones más importantes que nos enseña la risa es que no deberíamos tener miedo de vivir la vida así emanada. Cuando alguien está demasiado cansado para sonreír, sonríale usted. No hay nadie más necesitado de una sonrisa que quien no tiene ninguna que ofrecer.
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