jueves, 25 de junio de 2009



Iba tocando mi flauta lo largo de la orilla;y la orilla era un reguerode amarillas margaritas.El campo cristaleabatras el temblor de la brisa;para escucharme mejorel agua se detenía.Notas van y notas vienen,la tarde fragante y líricaiba, a compás de mi música,dorando sus fantasías,y a mi alrededor volaba,en el agua y en la brisa,un enjambre doble demariposas amarillas.La ladera era de miel,de oro encendido la viña,de oro vago el raso levedel jaral de flores níveas;allá donde el claro arroyoda en el río, se entreabríaun ocaso de esplendoressobre el agua vespertina...Mi flauta con sol llorabaa lo largo de la orilla;atrás quedaba un reguerode amarillas margaritas...
Juan Ramón Jiménez
































































































































































































¡Abril galán venía, todo lleno de flores amarillas... amarillo el arroyo, amarilla la senda, la colina, el cementerio de los niños, el huerto aquel donde el amor vivía! El sol ungía el mundo de amarillo con sus luces caídas; ¡oh por los liros áureos, el agua clara, tibia!, ¡las amarillas mariposas sobre las rosas amarillas! Guirnaldas amarillas escalaban los árboles: el día era una gracia perfumada de oro en un dorado despertar de vida... Entre los huesos de los muertos, abría Dios sus manos amarillas.

Juan Ramón Jiménez
























































































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